Las sucesivas series fotográficas que he realizado
desde comienzos de los años ochenta no son más que un testimonio
de mi particular batalla contra la dirección en que lo fotográfico
se ha movido: rapidez y oportunidad, para mostar lo lejano, lo marginal, lo
peligroso, lo exótico en su momento culminante.
Propongo la fotografía como acumulación de tiempo en un fotograma.
Lo ordinario, lo cotidiano, lo banal, lo que desfila mansamente ante los ojos
cada día, como tema. Años después de realizadas, cuando
miro mis imágenes, me parecen el testimonio de una batalla perdida,
pero considerarme a mí mismo como perdedor no me produce ningún
disgusto. A pesar del magnetismo que poseen los actuales equipos fotográficos,
me sigue apeteciendo mucho caminar en dirección contraria. Para buscar
inútilmente una imagen lenta y próxima, para buscar un rincón
y una hora perdidas.
Carlos Cánovas

