La colocación en el espacio (de materiales, formas u objetos) ha sido una de las posibilidades de la escultura. Desde Julio González, dibujar en el espacio ha llegado a ser uno de los cometidos de esta disciplina y Florentino Díaz siempre ha estado seducido por el dibujo (ya sea con grafito o con cintas). Las piezas de pared (otra de las obsesiones del artista) que llevan por título “doble falsedad” podrían encuadrarse dentro de esa tradición escultórica-dibujística. Pero también aquí nos coloca ante una disyuntiva tramposa señalizada a través de los materiales: el hierro y el caucho (o la línea y la goma, ya estamos otra vez con las bromas).
Florentino es lo que se dice un espíritu inquieto, pero también algo burlón..., ponernos delante una goma se convierte en una invitación a desdibujar, a eliminar los contornos del dibujo. La concatenación de lo perenne y lo caduco, de lo duro y lo blando, de la línea recta y la curvada, imprime un carácter indefinido y problemático a estas piezas.

Juan Antonio Álvarez Reyes

Florentino Díaz
Fresnedoso de Ibor, Cáceres, 1954.