La colocación en el espacio (de materiales, formas
u objetos) ha sido una de las posibilidades de la escultura. Desde Julio González,
dibujar en el espacio ha llegado a ser uno de los cometidos de esta disciplina
y Florentino Díaz siempre ha estado seducido por el dibujo (ya sea
con grafito o con cintas). Las piezas de pared (otra de las obsesiones del
artista) que llevan por título doble falsedad podrían
encuadrarse dentro de esa tradición escultórica-dibujística.
Pero también aquí nos coloca ante una disyuntiva tramposa señalizada
a través de los materiales: el hierro y el caucho (o la línea
y la goma, ya estamos otra vez con las bromas).
Florentino es lo que se dice un espíritu inquieto, pero también
algo burlón..., ponernos delante una goma se convierte en una invitación
a desdibujar, a eliminar los contornos del dibujo. La concatenación
de lo perenne y lo caduco, de lo duro y lo blando, de la línea recta
y la curvada, imprime un carácter indefinido y problemático
a estas piezas.
Juan Antonio Álvarez Reyes

