La personalidad creativa y creadora de Dis Berlin lo
inviste como un artista de este tiempo: ecléctico, polivalente, inquieto...
Difícil de sintetizar su trayectoria en una línea concreta,
Dis Berlin ofrece quiebros, protagoniza saltos, marca etapas,... como sus
saltimbanquis juglares y bufonescos se escurre del encasillamiento a fuerza
de no permanecer jamás quieto.
Ha utilizado todos los materiales posibles, se ha servido de todos los medios,
todos los espacios, todos los formatos. El grabado, la pintura, el fotomontaje,
el collage... ha colaborado en el mundo editorial, creó la galería
El Caballo de Troya,
en el cine se le rastrea junto a Pedro Almodóvar
eincluso el mundo discográfico, como ilustrador de portadas han sabido
de él.
A mediados de los noventa, tiempo al que pertenece esta obra,

Dis Berlin rezumaba color y equilibrio, era la época en la que ya había terminado Las lágrimas de Heráclito, el momento de sus mapas de Nirvana y sus altares de meditación. Hacia ese concepto nos retrotrae esta creación presidida por un juego cromático que vibra, que refulge, al servicio de cinco budas hieráticos, siempre lo son. Cinco columnas para el pensamiento, cinco ornamentos distintos, cinco ecos en los que se multiplica lo que en origen debía ser único. Juan Zapater.