Patricia Gadea, es una de los exponentes de la llamada pintura
femenina, o al menos en la etapa en la que realizó este cuadro lo era,
siempre que entendamos por ella no aquella creada por mujeres sino la que
se adentra sin miedo ni tabúes en el universo de lo femenino, la que
utiliza el arte como un medio de búsqueda con el que desenmascarar
la intimidad, tantas veces oculta, para descubrir una sensibilidad diferenciada
por razón de sexo.
Si históricamente la mujer pintaba lo que tenía próximo
y esto le forzaba a retratar su entorno doméstico en clásicos
bodegones y retratos, Gadea realiza una peculiar composición de su
entorno cotidiano, con una mirada irónica hacia ese pasado. Ella parte
de imágenes perfectamente reconocibles, al igual que los artistas pop,
pero las recrea y entrecruza con especial acidez y espíritu crítico.
Alicia Ezker
