Estructura rectangular vertical conformada por masas de color de características orgánicas. Obra abierta, expandida, fragmentada. Unas formas mínimas divergentes dividen en dos mitades la superficie. Izquierda y derecha del cuadro están íntimamente comunicadas.
En “Sueño Rouge”, luces y sombras se nos muestran carnales, materias abrazadas. El deseo se cumple y materializa. Las zonas más obscuras se hacen tan presentes e iluminadas que cercan y poseen al resto. Surreal es su atmósfera y sus formas fragmentadas, vibrantes, brillantes. La obra se nos ofrece sensual, intimidad compartida, generosidad creativa, pintura táctil. Su interior se vuelve paisaje, los colores terrosos arropan, vigilan, miden o aman a los rosados encendidos. Lo profundo (memoria, conciencia) en simbiosis con lo superficial (momentáneo), aquello que se hace presente para llegar desde lo oculto a nosotros. ¿Cómo mostrar lo oculto, viajar hacia ello, vislumbrarlo, componerlo, conocerlo?. Sumido en el “Sueño Rouge” del bosque de Diana, bajo una luz tormentosa llega la hora de una lluvia necesaria, capaz de apagar el calor excesivo del deseo cumplido, de la obra terminada.

Angel Arbe

Santiago García
Pamplona, 1965.