Cada brizna de hierba, cada arbusto, cualquier pequeña rama es igual de importante en el cuadro; cada amapola, tallo o cepa ha de tratarse con la misma honestidad.
A veces el lujo de una hoja naciendo o el color suntuoso de un arce.
Una naturaleza espléndida en su sencillez, un universo inextricable y denso.
Un pintor que quiere conseguir que cada cosa se manifieste con su propia
voz.

Pedro Salaberri

Luis Garrido
Pamplona, 1951.