La pintura de Manu, entroncada con los mejores paradigmas
de la abstracción, se caracteriza por la rigurosidad con que construye
un determinado espacio.
Díptico Rojo nos remite a composiciones evocadoras de los
espacios tridimensionales, construídos a través de una rigurosa
geometría, donde el rojo de fondo es estructurado por gruesas líneas
amarillas, configurando planos verticales, horizontales e inclinados cuyos
jugosos efectos de perspectivas y profundidad se incrementan al presentarlos
en forma de díptico. Obra sintética , en el que el juego de
las formas geométricas, la sobriedad en la utilización del color
y el potente fondo cromático, nos remite a estructuras abiertas y complejas.
Artemis Olaizola

