La pintura de Manu, entroncada con los mejores paradigmas de la abstracción, se caracteriza por la rigurosidad con que construye un determinado espacio.
“Díptico Rojo” nos remite a composiciones evocadoras de los espacios tridimensionales, construídos a través de una rigurosa geometría, donde el rojo de fondo es estructurado por gruesas líneas amarillas, configurando planos verticales, horizontales e inclinados cuyos jugosos efectos de perspectivas y profundidad se incrementan al presentarlos en forma de díptico. Obra sintética , en el que el juego de las formas geométricas, la sobriedad en la utilización del color y el potente fondo cromático, nos remite a estructuras abiertas y complejas.

Artemis Olaizola

M. Muniategiandikoetxea
Bergara, Guipúzcoa, 1966