Esta obra pertenece a su serie Mobiliarios y en ella
propone un juego conceptual lleno de significados que invitan a la reflexión.
Explota códigos diversos que concitan lo mismo expresión que
conocimiento, aislamiento y distancia, hogar y calor nostálgico.
Grabados en Lanzarote, volcán negro, grabado... a la manera negra.
Escribe su grabador: cuando el llegó al taller, traía su habitación,
un entorno, una situación. En Mobiliario X, no hay más
habitantes que la tinta, la matriz y el papel, protagonista final. El lugar,
los enseres del descanso, relax. La luz, el color (acuarela) inunda la escena.
La lámpara, el sillón, tiene el color que ha depositado el artista,
su luz. Uno de los elementos se yergue, enfatiza, lidera la escena, uno se
masculiniza, se echa o revuelve, uno se torna cóncavo, el otro convexo.
Sobre el espacio negrura, inabarcable, la luz nos devuelve una idea vaga de
cómo situarnos en ese lugar, la excitación o energía
que recorre la idea dibujada, desear, unir lo que se desea, recrear.
Angel Arbe
