Escribe Miguel Pelay Orozco en su libro OTEIZA su vida, su obra, su pensamiento, su palabara :“ Me contaba Oteiza que, como reminiscencia lúgubre del drama del Calvario, cuando iba a procederse a la alzadura de las estatuas hasta el lugar fijado para su permanente acomodación, súbitamente, sobre las tres de la tarde, el cielo se oscureció de un modo increible, descargando al poco tiempo una pavorosa tormenta,...con lo que el ambiente se impregnó de un patético simbolismo”. “Me explicó que, en medio de una densa niebla, la elevación del Cristo yacente hasta la culminación del frontis había resultado un espectáculo sobrecogedor, especialmente al pasar a la altura de los Apóstoles que, por un momento parecían haber cobrado vida y hasta movimiento en su friso de piedra, al ver a su Señor ascender a los cielos”
Técnica en negro, fundida en aluminio, ejercicio-proyecto en lo oscuro.
Su expresionismo libre y urgente, de referencias primitivas, (oquedades milenarias), y experimental, basado en las posibilidades estructurales y expresivas de la forma , se silencia. El alma del espectador está fuera, la forma, el volumen todavía es masa , materia. La escultura en el lugar sagrado va a dejar paso a la escultura como lugar sagrado.
Quince años después de realizar la obra “ Ejercicio en Arantzazu para una Piedad en lo alto del muro” su ciclópeo trabajo, tras tantas traiciones y amarguras, ha terminado.

Angel Arbe

Jorge Oteiza
Orio, 1908