"En mi memoria aparecen, cuando pinto y sin que me entere, determinadas percepciones que se materializan a través de formas y colores. De este modo, las obras son un compendio de percepciones o recuerdos: las transparencias de los caramelos; el trío de plástico de algunos juguetes y del color que aparece en esos volúmenes; la tela de los vestidos y de cualquier cosa que ves por la calle, en la televisión, en la pantalla del ordenador. De pequeña me dedicaba a deshilar algunos retales que utilizaba mi madre para coser. Al deshilar los dibujos, cada línea tenía un color...”.
La tarea que supone deshilar los dibujos de un tejido y el trabajo de Pradas están íntimamente relacionados. El primero tiene que ver con un proceso descodificador del color. Es una forma para comprender que el todo está compuesto de múltiples realidades individuales. Su pintura tiene mucho de construcción, de adición de formas y colores. La suma ordenada de los diferentes colores construye una realidad total.
El resultado es un laberinto de formas circulares, de referencias orgánicas, en el cual se adivina con total facilidad cual es el siguiente pasillo, de qué color ha de ser y qué recorrido ha de seguir porque el equilibrio articula y codifica el orden.

Fernando Francés

Charo Pradas
Hoz de la Vieja, Teruel, 1960