

En este desarrollo, la colección ha ido tomando sus
decisiones, asumiendo sus responsabilidades, adquiriendo su propia personalidad,
creyéndose su necesidad y, sobre todo estableciendo sus criterios para
seguir creciendo, algo que es inherente a una colección de arte actual,
su voluntad y su capacidad de crecer.
Como todo lo que está haciéndose, la colección tiene
sus virtudes y sus defectos; en ella conviven obras emocionantes, cargadas
de tensión artística, obras que ya se han revalorizado significativamente,
algunas en lo estético otras en lo económico, junto a otras
cuyo valor quedará en haber sido testigos de un tiempo para el arte.
Entre sus virtudes, las obras que hoy presentamos; el rigor científico,
la pasión por el arte y la libertad con que se está trabajando.
Entre sus defectos, pronto a resolver, la necesidad de ser mostrada y las
todavía lagunas importantes que ofrece, sobre todo en el ámbito
local.
Consciente de ello, la política de adquisiciones
del Ayuntamiento de Pamplona, que como ya hemos referido adopta diversas vertientes,
para crecer deberá estar siempre en proceso de reflexión y crítica,
dispuesta a crecer en cantidad pero sobre todo en calidad, atenta para cubrir
sus carencias y para no caer en esa homogeneización del gusto
que puede afectar a las colecciones institucionales y que se expresa en colecciones
clónicas.
Si debemos destacar alguna de las características
que pueden definir a la colección, éstas serían la actualidad
y la pluralidad de las obras que la integran, tanto en técnicas y lenguajes
como en propuestas estéticas y formales.
Su actualidad carece de la pátina y el reconocimiento que el tiempo
va depositando sobre las obras de arte, pero, por el contrario, aporta una
frescura difícil de separar de la sensación de vértigo,
de riesgo, en unos objetos que por estar todavía vivos no han alcanzado
la condición de fetiche cultural, que respiran y transmiten
las dificultades de algo que está viviendo con nosotros, algo que implica
una importante razón para que sean coleccionados, en palabras de María
Corral, no como una crónica sino convencidos de que el arte prevé,
pronostica y refleja el mundo en que vivimos.
Su pluralidad, inherente a su condición de actual, nos habla de un
momento de creación efervescente, de caminos experimentales, de intentos
y de aciertos, de amplitud y diversidad de propuestas, tanto en los lenguajes
como en sus contenidos, algo que, a pesar del peligro que pude encerrar el
todo vale en un período de eclecticismo característico
de este final de siglo, constata una gran riqueza plástica.
Esta actualidad y pluralidad de manifestaciones si, por un lado, debido a
su papel de vanguardia complica el establecimiento de un modelo de coleccionismo
público,