“La estética japonesa siempre me ha resultado hermosísima.
La concisión en el dibujo, esa aparente ligereza que se sustenta en una maestría que no necesita hacerse notar. La nitidez de los trazos, la geometría casi etérea de sus casas tradicionales y la precisión de sus gestos me han resultado siempre fascinantes.
La arquitectura y como integran en ella jardines perfectamente delimitados me parece poesía visual.
Por otra parte al pintar Pamplona, me he empeñado en mirar la ciudad nueva que en general preferimos para vivir, aunque a veces la consideremos, no sin razones, más deshumanizada.
Era este un cuadro que llevaba tiempo queriendo hacer porque creo que es una zona que ha adquirido gran personalidad. Cuando terminaron el jardín japonés, la imagen sencillamente se me vino encima.”

Pedro Salaberri

Pedro Salaberri
Pamplona, 1947