Frente a los términos de escultora o instaladora,
Dora Salazar se define como una constructora de objetos para un espacio; "Yo
siempre he tenido la sensación del espacio como una ficción
donde colocas unas piezas y lo cambias."
El método de creación es aditivo y de aproximación al
objeto. Recoge todo tipo de objetos, sobre todo metálicos, "que
no me pertenecen y que me cuentan cosas", con los que establece esa estrecha
y difícil relación de diálogos y disputas, que prolonga
al dibujar-reflexionar en la misma escala, mientras trabaja en la construcción,
ensamblando piezas como si de un "mecano" se tratara, de una obra
cuyo final nunca está predeterminado.
Su Zapato incide en el componente femenino y feminista de su obra.
Aquí ese elemento de moda ligado a la sensualidad femenina, se convierte,
como en sus series de corsés, en un artefacto de opresión,
cárcel metálica alienadora de la mujer, al modo de los cinturones
de castidad medievales.
La ironía, la mordacidad, el juego de lo que se oculta y lo que se
muestra, confluyen en esta personal visión de la moda femenina como
inventora de instrumentos de tortura, expresada en la propia apariencia agresiva
que le confiere su aspecto de coraza.
Javier Manzanos
