Silencio, tensión, fragilidad, aparente simplicidad,
dibujo, vacío, música, sonido todo está en el interior
del arco que traza esta vara de fresno arqueada sujeta a una piedra por un
entramado de hierros y alambres. Un exterior demasiado sencillo para la complejidad
que encierra.
Esta obra de Schlosser no es un trabajo aislado en su trayectoria sino una
más de las muchas que él ha creado en referencia a un símbolo.Tai
(la paz) es un hexagrama chino igual que otros de sus trabajos como Chug
Fu (la verdad) y próximo a obras como El Cielo sobre la
tierra o La rosa de los vientos. A través de materiales
naturales consigue crear imágenes poéticas y evocadoras que
encierran en su aparente simplicidad una gran tensión escénica
capaz de llenarlo todo con la ausencia más que con la presencia de
la materia.
Las esculturas de Schlosser parecen robadas a la propia naturaleza y tal vez
por eso encierran una manera de entender el mundo en armonía con ella
y de mirar la realidad con una tranquila intensidad. Su obra parece dibujar
en el espacio una forma estable y frágil, con una leve insinuación
de movimiento. Pero, sobre todo, evoca el silencio, por eso su trabajo nos
transporta al mundo interior, a ese espacio en el que se impone la fuerza
de la idea, en el que no cuenta lo visible y en el que el tiempo parece no
influir porque pasa de largo.
Alicia Ezker

