Corralillos
La carrera en este tramo es corta, rápida y violenta. Los toros acaban de salir en perfecta forma física del corral tras pasar allí la noche. Suben a gran velocidad por ambos lados de la calzada, pasando los pitones a escasos centímetros de la pared. El mozo, que en este tramo se caracteriza por su experiencia y su potencia física, aguanta pocos metros la velocidad del toro hasta ser rebasado y se retira de manera violenta hasta el espacio inverosímil que queda entre las astas y la pared.