El
ajustado recorrido de Santo Domingo se abre al llegar a la Plaza Consistorial.
El mismo suelo que acoge miles de almas el día del chupinazo lo cruza
la manada en un abrir y cerrar de ojos. Cesa el desnivel y se ensancha el
vallado en diagonal hasta la calle mercaderes que comienza con el sol de cara
y una ligera curva hacia la izquierda en la que los toros resbalan para dar
en la parte derecha de la calle. Es uno de los tramos menos peligrosos, a
pesar de que técnicamente es el más complicado por su doble
curva. Supone un desahogo para el corredor por ser un espacio amplio que permite
correr. Presenta enclaves múltiples para refugiarse.