En
terreno del campus de la Universidad de Navarra, se encuentra el río
Sadar. El peregrino salvará el obstáculo por el viejo puente
de Azellalanda, que le dirige hacia Cizur Menor. En este punto, el peregrino
abandona el municipio de Pamplona con más de 700 kilómetros
por delante hasta el sepulcro del santo, que reposa en Galicia.