Tras
atravesar el puente de la Magdalena el peregrino se encuentra al pie de las
murallas que esconden la ciudad, derruidas en parte en 1920 para facilitar
la ampliación de la ciudad. Fueron levantadas tras la incorporación
del reino a la Corona de Castilla y Aragón en 1512, y lo que queda
del recinto amurallado fue declarado Monumento Nacional en 1937. Tras recorrer
los antiguos fosos de la fortificación se accede a la ciudad por el
Portal de Francia o de Zumalacárregui, construido en 1553, y al que
en el siglo XVIII se le añadió otro portal exterior con puente
levadizo que todavía conserva sus cadenas. El nombre de Portal de Zumalacárregui
toma su nombre del conocido general carlista que salió de Pamplona
por él en 1833 para encabezar la sublevación legitimista.