El
claustro es la joya de la Catedral y una de las cumbres universales del estilo
gótico. Construido entre 1286 y 1472, pocos claustros existen en Europa
de su categoría. Cada uno de los cuatro costados del claustro esta
jalonado por seis maravillosos arcos ojivales cuyas tracerías juegan
evocadoramente con la luz sobre la piedra. Por encima, el sobreclaustro; y
en medio, un pequeño jardín. En él destaca la Puerta
del Amparo por su tímpano donde se representa la dormición de
la Virgen; y en el mainel central vemos una imagen de Nuestra Señora
del Amparo con el niño en brazos. En el claustro se encuentran también
la capilla Barbazana y la Puerta Preciosa, todas ellas del siglo XIV, la capilla
de Jesucristo (XII), el Refectorio, y los sepulcros del Obispo Miguel Sánchez
de Asiain y de los esposos Pere Arnaut y Johana de Beunça.